sábado, 28 de abril de 2012

Los Palos del Cante:


Bulerías

Las bulerías han sido definidas por los estudiosos del flamenco Blas Vega y Ríos Ruiz como perfecta síntesis de expresión jonda y especie de órdago regulador de las características más sobresalientes de los cantes. La bulería es uno de los estilos más modernos del flamenco y goza desde sus orígenes de gran aceptación por parte de artistas y público. Antonio Machado Demófilo menciona unas soledades de cuatro versos o coplas de jaleos, que posiblemente sean la premención de este género, emparentado sin duda con los cantes y bailes llamados de jaleo o chuflas. Un género tan maleable y versátil como son las bulerías cabe distinguir tres modos principales de afrontarlas: el primero apunta a las que nacen en el ambiente de las calles Nueva y La Cantarería del barrio de Santiago de Jerez de la Frontera, quizás como una declaración burlesca de los cantes grandes, y señala al cantaor jerezano Loco Mateo como el principal cultivador de este estilo, cuando hacia 1870 remataba la soleá con un compás ligero y redoblado. Esta modalidad, quizás la más popular de todas, es considerada a su vez de marcado carácter gitano. El segundo tipo nace de las versiones creadas por algunos cantaores flamencos que interpretan sus propias tonás utilizando las bulerías como sostén rítmico-armónico para sus inspiraciones. El tercer tipo corresponde a todas aquellas piezas que adaptan cualquier tipo de música al compás de las bulerías, los llamados cuplés por bulerías o canciones por bulerías. Dentro de las numerosas variantes de las bulerías destacamos las denominadas bulerías al golpe o bulerías por soleá. La geografía andaluza de las bulerías se suele dividir en tres zonas: Jerez, Cádiz y Triana. En Jerez los tercios se alargan o recortan según el intérprete y el espíritu jerezano de interpretar el flamenco. En Cádiz la balería, como indica Blas Vega, se acantiña, es decir, recorta los tercios y precipita el compás; y como apunta Fernando Quiñones, la balería en Cádiz posee un leve deje de aporte indiano, siempre presente en el espíritu y en la estética musical de esta ciudad. En Triana y la provincia de Sevilla (Lebrija, Utrera, Morón de la Frontera, etc.) redondean y estilizan el género. Por otra parte las bulerías de los Puertos son más lentas y jondas que las de jerez, quizás según Aurelio Sellés, como reacción a la alegre versión gaditana. El compás de las bulerías se marca en la métrica de las peteneras y guajiras y el carácter rítmico de la soleá, con un tiempo más vivo, y en el universo armónico de las seguiriyas y tangos. Las tonadas sobre las que se cantan las bulerías flamencas suelen coincidir con aquella que utiliza el cante por soleá,
                                     
                                                                 
                                                                            

                                                                            

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