sábado, 5 de mayo de 2012

Los Palos del Cante:


 Caña

El nombre de este cante ha sido objeto de larga discusión entre los expertos del flamenco, sin que se haya llegado a un punto de acuerdo. No obstante, un grupo importante de autores se remiten como origen a la denominación árabe de "gaunnia" (que significa canto). En la obra de Estébanez Calderón aparece El Fillo como cantaor de cañas, considerándosele el estilista más antiguo de este cante. En tiempos de El Fillo parece ser que era costumbre empalmar la caña con el polo. Por la época de El Fillo se citan formas de caña atribuidas a Curro Pabla y a Tío José el Granaino. Enrique Ortega "el Gordo Viejo" sustituye el polo, que desde El Fillo se cantaba con la caña, por lo que se conoce como el macho de la caña. Enrique Ortega "El Gordo" añadió a la caña una soleá corta y es don Antonio Chacón quién, según Blas Vega, "logró dotar a la caña de una cuadratura música perfecta También fue Chacón el que reemplazó el cante con el que finalizaba la caña por una soleá grande de Triana, Con la muerte de Chacón dejó de cantarse la caña, dándose la circunstancia de que el maestro de Jerez no grabó este cante, no obstante, el mismo año de la muerte del cantaor jerezano (1929) la registró un seguidor suyo que fue Cayetano Mariel ("Niño de Cabra"). No podemos olvidar la grabación realizada por Diego Bermúdez ("El Tenazas") en su histórica actuación en el Concurso Nacional de Cante Jondo de Granada que, con las soleares apolá al estilo de Silverio, se llevó el primer premio de la segunda sección de cantes. Dado que Diego Bermúdez nació en 1854, bien pudo oír los cantes de El Fillo y El Planeta. Y mucho más cierto los cantes de su maestro Silverio, con lo que podemos afirmar que, en aquellas fechas del concurso de Granada, Bermúdez era el testimonio vivo más antiguo con relación a la caña. En los decenios de 1950 y 1960 se produjo un nuevo auge de la caña. La recuperación de este cante vino unida a la grabación de la Antología de Hispavox, en el año 1954, en la que Rafael Romero dejó impresa una magnífica interpretación de la caña. El "alma" de la resurrección de este palo fue el director de la grabación de la Antología, Perico el del Lunar. A partir del renacimiento de la caña, este palo fue interpretado por las primeras figuras del flamenco de aquellos años. Actualmente es muy raro que los cantaores incluyan la caña en su repertorio.

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