viernes, 22 de junio de 2012

Los Palos del Cante:


Livianas
Liviano es sinónimo de ligero, superficial, intrascendente, fácil o de poco peso. ¿Quiere esto decir que la liviana, referida al flamenco, es un cante de poca entidad?. Yo no lo creo. Desde luego no es un cante difícil y tiene mucha menor fuerza dramática y expresiva que la seguiriya.

Otra acepción del diccionario, y utilizado el término como sustantivo, designa a la bestia o animal que va delante de una recua. También le "pega" el nombre por ello ya que la liviana se suele emplear como elemento preparador de otro cante más difícil o que exija un mayor esfuerzo. Fue Manuel Silverio Franconetti el que impuso la costumbre de interpretarla delante de la serrana y rematar con la seguiriya de María Borrico.
Métricamente es una estrofa de cuatro versos de arte menor y sus letras hacen referencia al campo, a los caminos, a la serranía, a los pastores y a sus amores, ... Por ello, algunos autores le llaman camperos a estos estilos de cante.

Siguiendo a Molina y Mairena en "Mundo y Formas del Cante Flamenco", las livianas aparecen, como la mayoría de los cantes, en el siglo XIX sin que haya referencias anteriores a las mismas. Es un cante de pura transición, ya que han dejado de ser seguiriyas y todavía no han llegado a ser serranas. En cuanto a intérpretes de livianas destacaron pocos. Juanelo de Jerez, el asesor de Demófilo en su libro, parece haber sido uno de ellos.
Antonio Mairena quiso dar a la liviana cierto aire de toná y la interpretó de una forma que se ha dado en llamar toná y liviana o toná-liviana.

Antonio Mairena - Liviana chica, doble y toná y liviana (El cristal se rompe

Guitarra Niño Ricardo La Gran Historia del Cante Gitano Andaluz 1966



                                                            

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