Polo
La palabra polo proviene del nombre de un
baile de salón del siglo XVIII, al que no se le atribuye relación alguna con el
polo flamenco, cuya aparición se sitúa a principio del siglo XIX. El origen del
polo como palo del flamenco es dudoso. Algunos autores (Blas Vega, Faustino
Núñez) apuntan la posibilidad de que proceda de una canción bailable que se
practicaba en Andalucía a principios del siglo XVIII. Molina y Mairena se
limitan a decir que "parece que derivó de la caña". Otras opiniones
lo hacen derivar de Ronda y los presentan como una variante de la rondeña. Para
Caballero Bonald tanto el polo como la caña parecen derivar de alguna primitiva
soleá y afirma que "la mejor prueba de su filiación con la soleá es que
hasta en la actualidad suelen rematarse el polo y la caña con un cierto tipo de
soleá que se llama por ello soleá apolá". En la actualidad al hablar del polo
flamenco se hace distinción de dos estilos: el polo natural y el polo de
Tóbalo. Este último se distingue por unas cadencias más cercanas a la caña, lo
que se ha interpretado por algunos teóricos del cante que lo que verdaderamente
se atribuye a Tóbalo en realidad fue una caña.
La modalidad del polo que se ejecuta actualmente es el polo natural La modalidad denominada polo de Tóbalo era desconocida hasta la grabación que de ella realizó, en los años cincuenta del siglo XX. Pepe el de la Matrona, Letra, según Blas Vega, atribuida al propio Tóbalo y que, según el conocido escritor, "invita a considerar a los romances como antecedentes dignos de tenerse en cuenta para la formación de los cantes,
La modalidad del polo que se ejecuta actualmente es el polo natural La modalidad denominada polo de Tóbalo era desconocida hasta la grabación que de ella realizó, en los años cincuenta del siglo XX. Pepe el de la Matrona, Letra, según Blas Vega, atribuida al propio Tóbalo y que, según el conocido escritor, "invita a considerar a los romances como antecedentes dignos de tenerse en cuenta para la formación de los cantes,
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