Taranta
Es un cante esencialmente levantino que no presenta, en cuanto a sus
formas, la menor analogía con los cantes flamencos propios. Sus variantes no
son creaciones personales, sino modalidades (poco diferenciadas) de tipo local
o comarcal. La "especie" más definida y diferente es el
"taranto", cuyo acompañamiento de guitarra sigue un compás de ritmo
bien acentuado y característico. Las tarantas, en cambio, son libres y sin
medida. Este cante es, sin duda,
el que funciona como patrón musical
de los Cantes de las minas
Según Faustino Núñez: El antecedente musical de la taranta puede situarse en el aflamencamiento de algún fandango de Almería. Los estudiosos coinciden en señalar tres etapas fundamentales en su proceso de formación (1880-1920):
Según Faustino Núñez: El antecedente musical de la taranta puede situarse en el aflamencamiento de algún fandango de Almería. Los estudiosos coinciden en señalar tres etapas fundamentales en su proceso de formación (1880-1920):
Emigración de Jaén, Granada y Almería, en torno al 1890, a las minas
murcianas.
Fusión del fandango de Almería con murcianas, malagueñas, fandangos de
Lucena y el llamado "cante de madrugá".
La aportación definitiva de Antonio Grau Mora, "Rojo el
Alpargatero", cantaor alicantino que, a finales del siglo XIX, dotó de
estética flamenca a las estructuras musicales del fandango almeriense-murciano,
de origen popular. La taranta tuvo su auge durante el primer tercio del siglo
XX. Las aportaciones almerienses a la taranta se producen a través de cantaores
como el Cabogatero, el Ciego de la Playa, Pedro el Morato y Concha la
Peñaranda, residente en La Unión, que cantaba en Sevilla hacia 1884".
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