miércoles, 4 de abril de 2012

Los Palos del Cante:


Alegrias
Las alegrías constituyen el género del flamenco que de forma más rotunda define el sentir de la provincia de Cádiz, y sus variantes se extienden desde Cádiz a Jerez de la Frontera, Sanlúcar de Barrameda, Puerto Real, San Fernando (La Isla), Puerto de Santa María y Chiclana. La primera mención de las alegrías se la debemos a Antonio Machado Demófilo (padre de los poetas Antonio y Manuel Machado), quien hacia 1881 se refiere a algunas tonadillas en forma de juguetillos o alegrías, 
Las alegrías comienzan su configuración musical en el ámbito geográfico de Cádiz, en el primer cuarto del siglo XIX, y en el contexto histórico de la guerra de la Independencia y del periodo constitucional de las cortes de 1812. Debido a la emigración aragonesa hacia Cádiz durante este periodo, posiblemente las alegrías se formaron a partir de la jota de Cádiz, así como de unas antiguas cantiñas denominadas La Rosa, de las coplas romanceadas, de los pregones bajoandaluzes y del antiguo fandango de Cádiz.
El artífice de las alegrías tal y como hoy las conocemos fue el enciclopédico cantaor gaditano Enrique el Mellizo, que desde finales del siglo XIX impuso su magisterio en este estilo. Algunas otras variantes comarcales de las alegrías, aparte de las ya citadas, son las de Córdoba, las de Lebrija o las de Utrera. El carácter entrecortado del compás de la alegría otorga un sello inconfundible a este género, convirtiéndolo en uno de los más sugestivos del universo rítmico del arte flamenco. A lo largo del siglo XIX las alegrías funcionaron como prototipo de cante festero, cediendo el puesto, ya en el siglo XX, a las bulerías y los tangos. En el desarrollo y evolución de las alegrías a lo largo de casi dos siglos de existencia destaca la aportación atribuida a Ignacio Espeleta, la expresión fonética “tiritaran” utilizada por los cantaores como tercio de salida o temple de la voz. Como su nombre indica, se trata de un cante inminentemente festero, destinado al baile, y es bailado por ambos sexos, aunque es más propio de la mujer. Destacamos como notables intérpretes históricas del baile (y el cante) por alegrías a La Mejorana, La Malena, Gabriela Ortega, La Jeroma y La Macarrona. Durante la época de los cafés cantantes las alegrías funcionaban como soporte musical para los cuerpos de baile, siendo un género proclive a asimilar coplas de otros géneros. La versión bailable de las alegrías tiene una estructura formal más o menos fija que consta de los siguientes elementos: entrada, paseo, silencio, castellana y escobilla, para concluir con un desplante o salida por bulerias o jaleos.                                           
                                                                          
                                                                


                                                                                     

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