sábado, 19 de mayo de 2012

Los Palos del Cante:

                                                   Los Jaleos

Los jaleos, a pesar de ser un género que ya no se cultiva coma tal en el mundo flamenco, salvo excepciones, fue en sus orígenes un generoso aportador de elementos musicales al universo de las bulerías y de la soleá. Los bailes de jaleos fueron protagonistas, a mediado el siglo XIX, del ambiente musical de los cafés cantantes y de los teatros en donde se ofrecía espectáculos de aroma andaluz. Tal y como aparecen en los programas de estas funciones teatrales es natural pensar que sus elementos rectores se disolvieron en las bulerías y en un momento dado, a principios del siglo XX, se comenzaron a denominar bulerías o chuflas a aquellos bailes llamados hasta entonces jaleos. El jaleo parece ser originario de Jerez de la Frontera, hecho que corrobora su parentesco con la bulerías, ya que éstas encuentran en Jerez el lugar idóneo para ser interpretadas con toda la jondura que este palo necesita. El poeta granadino Federico García Lorca realizó hacia 1930 una recopilación de diferentes canciones andaluzas, realizando una histórica grabación acompañando al piano a Encarnación López, La Argentinita en 1931. Entre estas canciones encontramos la que lleva por título «Anda jaleo». Por otra parte cuando los jaleos están referidos a Extremadura, se están refiriendo a una variante de tangos que en esta región limítrofe con Andalucía se denomina jaleo. Así mismo se denomina jaleos a todas aquellas expresiones que exclaman los artistas flamencos para animar tanto el cante, como el toque o el baile. Exclamaciones que por otra parte deben ser expresadas a compás, esto es, ciñéndose a la rítmica propia de cada género a fin de no romper la magia que debe desprenderse de cualquier interpretación flamenca.


                                                                

 En 1931, Federico García Lorca graba junto a Encarnación López (“La Argentinita”) cinco discos gramofónicos de pizarra de 25 cm. y 78 revoluciones por minuto (rpm.) que contenían una canción en cada cara, lo que da un total de estas diez: Zorongo gitano, Los cuatro muleros, Anda Jaleo, En el Café de Chinitas, Las tres hojas, Los mozos de Monleón, Los Pelegrinitos, Nana de Sevilla, Sevillanas del siglo XVIII y Las morillas de Jaén. La Argentinita puso la voz, el zapateado y las castañuelas y Federico la acompaña al piano. Solo en una de ellas, ”Anda jaleo”, se escucha un acompañamiento orquestal. El éxito de estas grabaciones realizadas por la discográfica ”La Voz de su Amo” fue inmediato y desde entonces estas canciones son obras claves del cancionero tradicional.
  

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