jueves, 2 de agosto de 2012

Los Palos del Cante:

Romances

En la Edad Media el romancero castellano se caracterizaba por su extensión, riqueza y adaptación a las peculiaridades de cada una de las regiones que conformaban el Reino de Castilla. Y así, los romances populares andaluces se expresaban musicalmente tomando la entonación de las canciones y músicas que caracterizaban a dicha región y que, a su vez, tenían su origen en la diversidad de expresiones musicales de las personas que habían ido conviviendo en dicho marco territorial constituyendo el sedimento de la cultura musical andaluza. Según los estudiosos del flamenco, de estos romances andaluces nacieron los romances flamencos, que constituyen, según unánime opinión, el origen del cante flamenco, el tronco de esta expresión musical, del que se han ido derivando posteriormente los diversos estilos que lo conforman.
José Blas Vega, conocido autor de temas flamencos, que ha investigado en profundidad el tránsito del romance andaluz al romance flamenco, mediante el estudio y análisis de obras de Cervantes, Marqués de Santillana, Menéndez Pidal, Estébanez Calderón... etc., nos dice: "Los corridos, corridas o carrerillas, también deciduras, son nombres que se dan a los romances en Andalucía por la forma de cantarse, seguida y monorítmica (Diccionario Flamenco de José Blas Vega y Manuel Ríos Ruiz).En cuanto a los romances flamencos, dicho autor, más adelante dice: "Musicalmente estos romances debieron formarse partiendo de restos de canciones diseminadas por la geografia folclórica española, en la que estaban patentes las huellas dejadas por diversas razas y pueblos que se establecieron a través de los siglos en España”. Es decir, no atribuye en exclusiva a ninguna de las diversas razas y pueblos que se asentaron, en este caso en Andalucía, la primacía en cuanto a su influencia para transformar el romance popular andaluz en romance flamenco. Resalta, asimismo, este autor la concomitancia de estos romances flamencos con otros estilos, como son las tonas, los martinetes y las alboreás.
En principio los romances se debieron de cantar sin acompañamiento musical ("a palo seco") y posteriormente fueron acompañados por instrumentos musicales; así, Estébanez Calderón nos dice que los oyó cantar en Triana acompañados por instrumentos musicales.
hoy en dia se acompaña  a la guitarra por soleá por bulerias,

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